La Iglesia como faro moral ante una Argentina herida: del magisterio de Francisco al eco histórico de León XIV

La Iglesia como faro moral ante una Argentina fracturada: en vísperas de la visita del Papa León XIV, el arzobispo Jorge García Cuerva sacude el escenario político al advertir sobre la persistencia de la intolerancia y la pobreza estructural, un llamado que actualiza los principios de la Doctrina Social de la Iglesia y la defensa de la justicia social en continuidad con el magisterio de Francisco.
Por Oscar Dufour | (*)
En momentos donde la descalificación y la intolerancia parecen gobernar el debate público, la voz del arzobispo de Buenos Aires, monseñor Jorge García Cuerva, resuena con la fuerza de una alarma institucional que nadie puede ignorar y pone de relieve «la urgencia del perdón en una sociedad fragmentada«.

Al advertir que el Papa León XIV se encontrará con una «Argentina herida y dividida por la grieta», el primado argentino no hace más que actualizar el histórico compromiso de la Iglesia Católica con la realidad de su pueblo, poniendo el dedo en la llaga de una pobreza estructural que avergüenza a la dirigencia y lacera el tejido social.
Este llamado no surge del vacío, sino de las raíces más profundas de la Doctrina Social de la Iglesia. Lejos de ser una proclama coyuntural, la defensa irrestricta de la Justicia Social constituye un mandato evangélico ineludible. Se suma a las fuertes críticas del jesuita cardenal y arzobispo de Córdoba al gobierno.
Es la búsqueda activa del bien común y la dignidad humana frente a las inequidades que el mercado o el egoísmo político no logran -o no quieren- resolver. Cuando la Iglesia alza la voz, lo hace para recordar que los indicadores económicos adquieren verdadero sentido humano solo si se traducen en la protección del eslabón más débil de la sociedad.

Resulta imposible no trazar un paralelismo histórico entre el magisterio de nuestros amados Santos Padres en su defensa de los más desprotegidos:
El Papa León XIV, cuyo próximo viaje genera una profunda expectativa pastoral y política, asume el desafío de sembrar reconciliación en una tierra marcada por el desencuentro, recordándonos la urgencia de tender puentes allí donde el poder insiste en cavar trincheras.
El Papa Francisco, quien ha hecho de la periferia el centro de su pontificado, denunciando sin concesiones la «cultura del descarte» y la globalización de la indiferencia, manteniendo viva la llama de una Iglesia que es «hospital de campaña».
La superación de esta crisis requiere que la dignidad humana y la justicia social se conviertan en las prioridades fundamentales del Estado
Frente a este escenario en desarrollo, la interpelación de nuestro arzobispo García Cuerva adquiere un alto impacto político. No busca el aplauso de facciones ni la ventaja de tal o cual sector político; busca despertar las conciencias de quienes tienen la responsabilidad de conducir los destinos de la Nación.
En una Argentina fracturada, el mensaje eclesial es claro: la salida de la crisis no vendrá de la mano de la hostilidad ni del olvido de los postergados, sino de un reencuentro fraterno asentado sobre los pilares irrenunciables de la verdad, la solidaridad y la justicia social.
Los que quieran oír… que oigan
(*) Oscar Dufour es escritor, periodista y ensayista Argentino. Presidente © Grupo Agencia del Plata. Columnista de medios internacionales. Vicepresidente de la Asociación de Periodistas de Moreno – Provincia de Buenos Aires
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