28/08/2026

Rubén Eslaiman le corre el velo a la doble vara de los industriales bonaerenses: «Machos con Kicillof, Sumisos con Milei»

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Con la lapicera afilada por el massismo, el peronismo bonaerense expuso la doble vara de la Unión Industrial de la Provincia de Buenos Aires (UIPBA). El fuerte cruce del diputado Rubén Eslaiman desnudó una contradicción estructural: empresarios que exigen asfixiar las arcas provinciales mientras guardan un silencio sumiso frente al ajuste y los destratos del Gobierno Nacional.


 

     Por Oscar Dufour | (*)

 

La política bonaerense suele regalar postales de un cinismo explícito, pero pocas tan nítidas como la que acaba de «correrle el velo» el diputado Rubén Eslaiman. Con la crudeza que caracteriza al massismo cuando decide romper los eufemismos institucionales, el legislador peronista le puso palabras a una verdad incómoda que cruza transversalmente al mundillo corporativo: la flagrante asimetría con la que la Unión Industrial de la Provincia de Buenos Aires (UIPBA) mide sus reclamos fiscales según quién ocupe el sillón ejecutivo.

 

Un massismo que opera como el brazo articulador y el músculo político del «peronismo bonaerense», ese ecosistema que sin vueltas sostiene «la unidad» y la gobernación de Axel Kicillof-

 

El portazo retórico de Eslaiman no es un exabrupto aislado. Es la voz de un massismo que opera como el brazo articulador y el músculo político del «peronismo bonaerense», ese ecosistema que sin vueltas sostiene «la unidad» y la gobernación de Axel Kicillof, donde hoy se planta como el principal dique de contención frente al experimento libertario. Al exigir una baja en la alícuota de Ingresos Brutos en medio de una asfixia financiera sin precedentes provocada por el Gobierno de Milei, la nueva conducción de UIPBA, comandada por Alejandro Gentile, optó por el camino de la conveniencia sectorial por sobre la honestidad intelectual.

 

La radiografía que traza el «turco» Rubén Eslaiman sobre los industriales bonaerenses es demoledora y expone una preocupante falta de coraje civil:

 

Guapos de cabotaje, sumisos en Balcarce 50. Los mismos empresarios que hoy le exigen rutas, puertos e infraestructura de calidad al Estado provincial para maximizar sus márgenes de ganancia, asisten en un silencio sepulcral al desmantelamiento de la obra pública nacional.

El silencio ante el destrato. Eslaiman tocó una fibra íntima al recordar el destrato presidencial hacia los popes del círculo rojo, graficado en el mote de «Chatarrín» lanzado desde la cima del poder central hacia el jefe de la principal corporación metalúrgica del país. Ante el insulto y la desregulación destructiva que abre la importación y destruye el empleo local, la respuesta industrial es la genuflexión. Ante la ventanilla provincial, la respuesta es el golpe en la mesa.

Capitalismo de certezas compartidas. Las grandes firmas bonaerenses se beneficiaron con hitos de infraestructura financiados por el Estado, como el Gasoducto Néstor Kirchner. Sin embargo, cuando la política nacional cambió de signo, prefirieron ausentarse de las inauguraciones y ceder el control de los nuevos proyectos energéticos a otros holdings amigos del poder de turno, sin emitir un solo bocinazo de protesta.

El reclamo de UIPBA por los Ingresos Brutos -un impuesto distorsivo, es cierto, pero que hoy constituye el principal motor de supervivencia de una provincia federal deliberadamente desfinanciada por la Nación- no es más que una puesta en escena para desviar la atención de su propia fragilidad. El verdadero peligro para la industria nacional no está en los despachos de La Plata, sino en la apertura indiscriminada y el desplome del consumo interno dictados desde el poder central.

El peronismo bonaerense y el massismo han dejado en claro que no tolerarán la hipocresía de quienes pretenden socializar las pérdidas de la recesión nacional exigiendo el vaciamiento de las arcas provinciales. Si los industriales bonaerenses quieren ser respetados como los motores del desarrollo, deberán empezar por mostrar la misma valentía para defender sus plantas frente al ajuste central que la que exhiben cuando intentan recortar los recursos de los bonaerenses.

 

Rubén Eslaiman le corre el velo a la doble vara de los industriales bonaerenses: «Machos con Kicillof, Sumisos con Milei».

 

Conclusión

El planteo de la UIPBA, más que un reclamo técnico sobre Ingresos Brutos, funciona como un peligroso ejercicio de distracción política. Exigirle al Estado provincial que desfinancie sus servicios esenciales e infraestructura -los mismos que la industria necesita para producir- mientras se convalida con un silencio cómplice la recesión generalizada impuesta desde Balcarce 50, roza la irresponsabilidad civil.

 

La advertencia lanzada por Rubén Eslaiman marca la cancha para lo que viene:

 

El peronismo no va a financiar con el presupuesto de los bonaerenses el costo de la sumisión empresaria ante el poder central. Si los industriales pretenden sentarse a la mesa del desarrollo estratégico de la provincia, primero deberán recuperar el coraje para defender el mercado interno y el empleo local allí donde verdaderamente se los está destruyendo.

 

Rubén Eslaiman: «Machos con Kicillof, Sumisos con Milei»

 

Los que quieran oír… que oigan

(*) Oscar Dufour es escritor, periodista y ensayista Argentino. Presidente © Grupo Agencia del Plata. Columnista de medios internacionales. Vicepresidente de la Asociación de Periodistas de Moreno – Provincia de Buenos Aires.  🇦🇷 

 

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