La Iglesia como espejo de la urgencia social en Argentina: fuertes críticas del arzobispo de Córdoba al gobierno de Milei

El arzobispo de Córdoba volvió a cuestionar al gobierno de Milei en la previa al arribo del Papa León XIV
En la antesala de la histórica visita de León XIV a la Argentina, el arzobispo de Córdoba, cardenal Ángel Rossi, lanzó duras críticas contra la gestión de Javier Milei, advirtiendo que el Santo Padre encontrará un país «cascoteado por la pobreza». Al acusar al oficialismo de «vivir en Marte» por la desconexión entre el relato macroeconómico y la realidad social, la Iglesia reaviva el debate sobre la vigencia de su Doctrina Social y enciende las alarmas ante el creciente desencanto y la tensión social que golpean a los sectores más vulnerables.
Por Oscar Dufour | (*)
En las vísperas de la histórica visita del Papa León XIV a nuestro país, programada entre el 8 y el 11 de noviembre, el escenario político y social ha quedado nuevamente sacudido por las contundentes definiciones del arzobispo de Córdoba y cardenal, Ángel Rossi. Sus palabras no solo exponen la profundidad de la crisis, sino que devuelven al primer plano de la discusión pública la vigencia ineludible de la Doctrina Social de la Iglesia, en momentos donde el dogma económico de la Casa Rosada parece desentenderse de los costos humanos del «salvaje ajuste», de este gobierno anarco-colonialista liderado por el presidente Milei.
La Argentina real frente al relato del poder
Al advertir de manera taxativa que «el Papa se va a encontrar con una Argentina cascoteada por la pobreza», el prelado cordobés ha quebrado la Pax Romana que el oficialismo intentaba edificar en torno a la narrativa macroeconómica. La ironía de Rossi al señalar que el discurso oficial parece «vivir en Marte» no es un mero arrebato retórico; es la constatación diaria de quienes caminan el territorio, gestionan los comedores y auxilian a los caídos del sistema. Cuando la propaganda gubernamental celebra números fríos que, en palabras del propio arzobispo, «no bajan al plato», la Iglesia se ve obligada a actuar como el termómetro de una realidad que el poder prefiere ignorar.
El cuestionamiento del cardenal jesuita -continuador de la línea pastoral de Francisco- activa una alarma que excede lo estadístico: el humor social.
El cansancio y el desencanto que Rossi percibe en la ciudadanía son el combustible de una potencial «reacción fulera». La advertencia es clara: la paciencia social no es infinita y la esperanza no puede alimentarse eternamente de promesas abstractas mientras la miseria avanza. Exigir honestidad intelectual, que admita la gravedad de la situación en lugar de edificar relatos de fantasía, es un pedido de madurez democrática que el gobierno de Milei haría bien en escuchar.
Frente al embate de un modelo que entroniza el individualismo a ultranza y reduce la comunidad a un mercado de transacciones, la Doctrina Social de la Iglesia emerge como un faro de resistencia ética. No se trata de una postura partidaria, sino de principios innegociables: la dignidad de la persona humana, el bien común, la solidaridad y la opción preferencial por los pobres. La idea de que el Estado debe desentenderse de la cohesión social choca de frente con el magisterio de la Iglesia, que concibe a la política como una de las formas más altas de la caridad cuando busca el desarrollo integral de todos los habitantes, y no solo de las planillas financieras.

Defender la Doctrina Social de la Iglesia ante una Argentina herida y fragmentada
La inminente llegada del Papa León XIV, que incluirá a Córdoba como una escala clave, no encontrará una Argentina en celebración, sino una Nación herida y fragmentada.
Ahora, el Gobierno nacional se enfrenta a una disyuntiva histórica: persistir en la descalificación de las voces críticas o registrar que el diagnóstico eclesiástico coincide con el pulso de la calle.
Las advertencias eclesiásticas, que abrazan a nuestro amado y eterno Papa Francisco, cristalizan el dilema ético de un gobierno que debe elegir entre consolidar un relato ajeno al sufrimiento popular o asumir la reconstrucción del tejido social. Desoír el clamor de los sectores vulnerables y minimizar la pobreza bajo estadísticas abstractas aleja al poder de la realidad social, evidenciando que ningún éxito macroeconómico justifica descuidar la dignidad humana.
En síntesis, defender hoy la Doctrina Social de la Iglesia es defender la trama misma de nuestra identidad colectiva frente a un experimento anarco-colonialista que deja a la intemperie a los sectores más vulnerables de nuestra Patria.
Los que quieran oír… que oigan
(*) Oscar Dufour es escritor, periodista y ensayista Argentino. Presidente © Grupo Agencia del Plata. Columnista de medios internacionales. Vicepresidente de la Asociación de Periodistas de Moreno – Provincia de Buenos Aires
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